
L'archiduc
7 de marzo de 2009
(L´Archiduc, entre las 01:45 a.m. )
El proyecto aún no tiene nombre.
No hay premisas. Ni objetivos.
El proyecto es sólo el proyecto. Una palabra y poco más. Nuestra palabra-talismán. Algo indefinible y demasiado frágil como para ser enunciado en voz alta. Una posibilidad quizás, pero ¿de qué?
“El desarrollo natural de los acontecimientos acabará definiendo el sentido del proyecto”, Fred dixit. Liz y yo asentimos, tal vez por motivos distintos, y entonces es inevitablemente Nietzsche, Freud, Artaud (“rehacer la cadena entre lo que es y lo que no es, entre la virtualidad de lo posible y lo que ya existe en la naturaleza materializada”) y, por supuesto, Beuys (“todo conocimiento humano procede del arte”, ergo: “cada hombre, un artista”); y el mandala y los misterios órficos y el chamanismo: búsqueda-revelación-catarsis. Etcétera.
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