
Diario de Heinrich
13 de junio de 2009
(7, rue du Peuplier; 21:00 p.m.)
Reviso mi cuenta de correo.
Ingrid.
He estado esperando este mail durante semanas… Y, sin embargo, ahora…
(¿Tengo miedo?).
A poco más de veinticuatro horas de mi cita con Liz, no estoy seguro de necesitar más sorpresas. No quiero encontrarme con algo que no sea capaz de manejar y pensármelo mejor en el último momento.
No ahora.
No tan cerca.
(¿Estoy temblando?).
Pero la curiosidad me puede.
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Claro de Bosque
11 de junio de 2009
(7, rue du Peuplier; 13:00 p.m.)
…a veces, me encuentro en el claro de un bosque en mitad de la noche, de rodillas, cavando la tierra con las manos desnudas, sucias de sangre y barro, y son mis propios ojos los que me contemplan desde el agujero inmundo en el que se pudren los restos de lo que fui, algo parecido a un hombre, y puedo ver el cielo girar en lentos torbellinos de niebla y polvo de estrellas y fuego azul sobre mi cabeza atribulada, más allá de las ramas nudosas y quebradizas de los árboles, un rostro, que ya no es el mío, congelado en una mueca de terror y una última palabra temblando en los labios, y sé que pronto llegará el día y vendrán los cuervos y quiero gritar y no sé cómo hacerlo…
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Cama de Mira
7 de junio de 2009
(18, rue de Belle Vue ; 09:30 a.m.)
Despierto en casa de Mira. En su cama.
Mierda.
¿Qué cojones hago aquí?
Ella aún duerme, completamente desnuda y tan cerca de mí que puedo sentir su aliento quemándome las mejillas. Alcohol y tabaco. Su mano izquierda reposa descuidadamente sobre mi vientre.
Mierda. Mierda. Mierda.
Permanezco un buen rato inmóvil, mirando al techo y tratando de poner en orden mis pensamientos.
Es inútil: estoy K.O.
Me incorporo despacio, recojo mis calzoncillos del suelo y me dirijo al baño tambaleándome, y dejo correr un generoso chorro de agua fría sobre mi cabeza para aliviar la resaca. Y empiezo a recordar: la Gran Despedida en el Corbeau/Enzo, Marcos et alia/ni rastro de Liz/demasiadas cervezas y whisky/Mira: “la última en mi casa”, etc.
Seré gilipollas.
Logro llegar hasta la cocina sin tropezar y preparo una cafetera bien cargada. Busco sin éxito un alka-seltzer o algo parecido. Enciendo el primer cigarrillo del día.
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City2
6 de junio de 2009
(City2, 12:30 p.m.)
Paso la mañana en el City2. De compras.
-Dos pares de botas de agua.
-Dos pares de pantalones de neopreno.
-Dos linternas sumergibles y un par de juegos de baterías de reserva.
-Una brújula.
-Un piolet y una pequeña pala. Clavos. Brocas. Mosquetones.
-30 metros de cuerda estática.
-Una mochila impermeable de 25 l. de capacidad.
El kit del espeleólogo aficionado.
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Suena el teléfono
3 de junio de 2009
(7, rue du Peuplier; 07:55 a.m.)
Suena el móvil.
Despierto con el corazón en un puño y busco a tientas el interruptor de la luz.
No hace falta: ya es de día.
(Me he quedado dormido frente al ordenador. Me escuecen los ojos y tengo un hombro y parte del cuello entumecidos. El cenicero rebosa de colillas).
Merde!
Contesto.
YO: ¿S… Sí…? Allô ?
JESÚS: Tenemos algo.
YO: ¿Jesús?
JESÚS: Sí, tío. ¿Estabas dormido o qué?
YO: Joder… Dime que no son las ocho de la mañana.
JESÚS: Casi. ¿Resaca?
YO: Negativo. He pasado la noche estudiando. Más o menos. (Echo un rápido vistazo a mis apuntes de Estética: como me temía, no he pasado de la página 3). Se supone que tengo un examen… Exactamente dentro de cinco minutos.
JESÚS: Oh-oh.
YO: Olvídalo. ¿Recibiste mi mensaje?
JESÚS: Sí. Lo siento. He estado muy liado. Una campaña de la hostia para Microsoft. Te haces cargo, ¿no?
YO: Claro.
JESÚS: Mira… Sé que es muy temprano, pero no podía esperar para decírtelo: hay novedades, ¿vale? Ayer conocí a un tipo que… En fin, lo mejor es que lo veas por ti mismo. Vas a flipar. Accedió al blog a través de Hispagenda. Es de Madrid, pintor. Lleva un par de años viviendo aquí. Por lo visto, coincidimos en alguna exposición y le di mi teléfono. Leyó toda la historia, me llamó y… Voilá! ¿Qué me dices? La estrategia ha funcionado.
YO: De eso precisamente quería hablarte.
JESÚS: Ya. Ahora no puedo enredarme. Tengo que entrar al trabajo. ¿Nos vemos el sábado?
YO: Ok.
JESÚS: A las 18:00 en la boca de metro de Yser. Vas a flipar, tío. Te lo aseguro.
(…)
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