TUNNEL

Café au Soleil
5 de abril de 2009
(7, rue du Peuplier; 11:05 a.m.)
Los días pasan sin dejar huella.
Voy a clase lo justo. Estudio algo menos.
Nada nuevo de Fred.
(Café Soleil, 17:00 p.m.)
Me encuentro con Liz en el Soleil.
Hace días que no la veo. Tiene la excusa perfecta, desde luego: los del MAAC se han interesado en su trabajo y está liadísima acabando de editar unos vídeos. “Es posible que pueda exponer algo de aquí a unas semanas”, me dice. “Cool“, digo yo. Y conecta su portátil para adelantarme algo.
(… paisajes abstractos en blanco, negro y gris con banda sonora de Arvo Part: un bucle de sombras apenas esbozadas y vagamente humanas que se atraen y repelen en una especie de danza sin sentido: ceniza y materia en descomposición: aquí una mano de dedos larguísimos, allí unos ojos vacíos y una boca que balbucea palabras en una lengua olvidada, anterior a todas las lenguas: el largo y penoso esfuerzo de las formas por resolverse en plena existencia: principio y fin del tiempo…)
Aplaudo.
YO: Eres nuestra Pipilotti Rist. Pero en negativo.
LIZ: (Sonrisa de gata satisfecha). Lo tomaré como un cumplido.
Y lo es. Beso su mano ceremoniosamente y la envidio de veras durante un par de minutos. What a bitch. Pero no puedo olvidar para qué estoy allí.
YO: Escucha, Liz. Tengo que decirte algo.
LIZ: Olvídalo, J. En serio. Si es por lo del otro día… Estuve un poco borde contigo, lo sé. Muy borde, en realidad. Y créeme que lo siento. I mean… Mis problemas con Fred son algo entre él y yo. Nada que ver contigo, ok?
(Decido pasar por alto esa última afirmación).
YO: No es eso, darling.
LIZ: Fuck him. No vamos a joder una buena amistad por sus locuras a la Rimbaud, ¿no te parece? Que se las arregle sin nosotros si puede. Ya es mayorcito para saber lo que hace.
YO: Es lo que trato de decirte. Tengo noticias. Noticias de Fred. Y no estoy muy seguro de que sean buenas.
LIZ: What?
YO: Creo que se ha metido en algún lío.
LIZ: ¿De qué coño estás hablando?
YO: No tengo ni puta idea de dónde está, ¿vale? Ni siquiera sé por qué nos ha estado evitando todo este tiempo. O tal vez sí. Lo único que tengo claro es que esta historia no se ha acabado. En realidad, no ha hecho más que empezar.
LIZ: Venga, déjalo ya. Please.
YO: El proyecto sigue en marcha, Liz. Lo queramos o no.
LIZ: Bullshit.
YO: No podemos abandonarlo. ¿Quién sabe lo que…?
LIZ: (Recogiendo sus cosas y levantándose). Mira, J., tengo que irme. Lo siento. Se me hace tarde y lo último que me apetece ahora mismo es empezar otra de nuestras interminables discusiones. Llámame y quedamos otro día, ok? Cuando tengas algo interesante que contarme, por ejemplo.
YO: Joder, Liz…
LIZ: Bye.
Agarro su brazo sin pensarlo demasiado.
Ella trata de zafarse.
No la dejo.
YO: ¿Es que no quieres entenderlo? Te digo que no podemos dejarlo ahora… SE LO DEBEMOS, COÑO.
Silencio.
LIZ.: Suéltame.
Lo hago. Vuelve a sentarse.
Silencio.
YO: He recibido esto.
Le entrego la transcripción del e-mail de Fred. Después de un rápido vistazo, me lo devuelve sin más. Si hay algo en aquellas tres frases que la haya sorprendido, lo disimula muy bien.
LIZ: ¿Y?
YO: ¿No lo ves? Se esconde de algo. Está muy claro. Quiero decir… No se trata de una simple broma. Sería llevarlo todo demasiado lejos, incluso para él. No sé. Tal vez ha descubierto algo que ni él mismo se imaginaba al principio. Algo gordo. Tal vez ha decidido ocultarse un tiempo para no comprometernos… ¿Y si lo estuvieran vigilando?
LIZ: Estás paranoico.
YO: Necesita nuestra ayuda, Liz. Lo sé. Están pasando muchas cosas. Demasiadas.
La pongo al día de mis extraños encuentros con el mendigo del Corbeau. Mis miedos. Mis sospechas.
Le cuento mi sueño.
Silencio.
“¿De veras soñaste eso?”, me dice y creo notar un leve temblor en su voz. ¿Una grieta en su coraza?
YO: Eso creo. No sé si tiene importancia, pero en aquel momento me lo pareció.
LIZ: Damm it.
YO: Qué.
No contesta. Conecta de nuevo su portátil y busca entre sus archivos hasta dar con uno etiquetado como TUNNEL. No puedo evitar sentir un escalofrío. Me mira y respira hondo antes de cliquear sobre él.
Y ahí está. Mi sueño. Una perfecta reproducción de mi subsconciente en baja resolución y sin editar: el túnel a oscuras, los sollozos en la distancia, mezclados con la respiración agitada del operador de cámara, y una sombra huidiza apenas visible en segundo plano.
“Joder”, digo. “¿Cuándo grabaste esto?”
LIZ: Hace un par de años. En las catacumbas de París. En principio, no era más que una prueba para un trabajo de fin de curso. Pura improvisación. Ya casi lo había olvidado.
“Joder”, repito como un bobo.
LIZ: Es increíble que tú… Es imposible. Simplemente imposible.
YO: Es una señal.
LIZ: No creo en esa mierda, J.
YO: Pues tendrás que empezar a hacerlo.
LIZ: It´s so… weird…
El proyecto existe más allá de nosotros. Incluso a pesar de nosotros. De algún extraño modo, ha estado ahí desde siempre. Sólo era una cuestión de tiempo que llegáramos a descubrirlo.
(No lo decimos, pero lo pensamos).
Hay que encontrar a Fred. Él tiene las claves. Debe tenerlas.
“Ok”, dice Liz. “Sólo se me ocurre un sitio donde ese capullo pueda esconderse. Te llevaré hasta allí si quieres y veremos con qué nos encontramos. Todo esto debe de tener una explicación lógica”.
(Lo dice, pero no lo piensa).
(Duda. Y eso es suficiente para mí).
Acepto.
Quedamos para el miércoles próximo en Sainte-Catherine.
No puedo esperar.
Etiquetas: Café au Soleil, MAAC, Sueño, Tunnel, Video


















4 comentarios hasta ahora
Deje un comentario