
Rue Antoine Dansaert
13 de marzo de 2009
(L´Archiduc, 22:30 p.m.)
LIZ: Creí que habías muerto.
YO: Casi. ¿Y Fred?
LIZ: Ni idea. El muy capullo lleva toda la semana missing in action. Como tú, por cierto. No estaréis tramando nada a mis espaldas, ¿verdad?
YO: Me ofendes. ¿Recibiste el link?
LIZ: Yeah.
YO: ¿Y?
Silencio.
Se encoge de hombros.
No hace falta ser muy listo para saber que no le ha gustado mi trabajo. Demasiado clásico para su gusto, tal vez. O demasiado obvio. ¿Ingenuo? ¿Superficial? Nunca se sabe con Liz. Ella siempre está a la contra.
LIZ: Mira, J., todo este rollo que se ha montado Fred… El proyecto. La ciudad bajo tierra y toda la historia en plan Código da Vinci, ¿vale? No lo veo claro, ¿entiendes? No termino de creérmelo… I mean… Suponiendo que existiera ese lugar ahí abajo y pudiéramos acceder a él, ¿qué se supone que tendríamos que hacer? ¿Buscar el puto Grial? No sé tú, tío, pero lo que es yo no vine aquí a hacer espeleología.
YO: El Grial. (Silbido de admiración.) Una metáfora interesante. Algo gastada, pero efectiva. No sé cómo no se me ha ocurrido a mí antes.
LIZ: No te lo tomes a coña, ¿vale? Estoy hablando muy en serio.
YO: Come on, darling. Dale una oportunidad. Es Fred. Nuestro Fred
LIZ: Está claro que no lo conoces. Es un mentiroso patológico, J. Un fabulador. Y lo peor es que se cree sus propias fantasías. ¿No te parece sospechoso que nos haya dado plantón precisamente hoy? Se está riendo de nosotros, coño.
YO: No nos ha dado plantón. Llega tarde, eso es todo. Como siempre.
LIZ: Confías demasiado en él.
YO: ¿Tú no?
Silencio.
Liz me mira. Muy adentro. Sus inmensos ojos azul-acero, como un relámpago de ira o desesperación más allá de todas las cosas. Saliéndose del cuadro. Un claroscuro perfecto, al más puro estilo Rembrandt.
“No”, dice al fin.
Touché.
Hay algo más detrás de sus palabras. O antes de o nunca. Algo profundo y demasiado real, casi físico, que no puedo o no quiero comprender. Y me duele. ¿Otro de los incontables secretos de Fred? Prefiero no hurgar.
“Tal vez tengas razón”, digo. Y luego, casi como una súplica: “Pero no creo que sea razón suficiente para abandonar el proyecto”.
LIZ: No hay proyecto que valga, J. ¿Es que no lo ves? No tenemos nada. La misma cháchara pseudo-artística de siempre y poco más. The same old shit, you know? Una puta mentira. Nada más.
YO: Te equivocas.
LIZ: No se puede crear nada a partir de nada.
YO: Te digo que tenemos algo. Está en marcha, joder. Yo lo empecé. No es más que un blog, vale. Rudimentario, si quieres. Básico. Pero no me digas que no es nada. Se trataba de participar de algo juntos, ¿no? Una experiencia colectiva.
LIZ: Ni siquiera sabes a dónde te va a llevar todo esto.
YO: ¿Y qué? Lo importante es el viaje, ¿recuerdas? Ya dimos el primer paso. Aquí mismo, hace una semana. ¿Mi blog te parece una mierda? Perfecto. No comment. En fin… No es más que una tentativa. Un paso más, you know?
LIZ: No es eso, joder.
YO: Piensa en ello como una especie de libro de bitácora, ¿vale? No sé. El diario de un explorador.
LIZ: Ya lo he pillado, Dr. Livingstone. Chasing the dragon, ¿no es eso? Pero, mira, me parece que estás llevando esta broma demasiado lejos. I mean… Fred nos promete una excursión por las cloacas de Bruselas y tú te inventas una especie de aventura mística.
YO: So…?
LIZ: No cuentes conmigo, J. No quiero perder el tiempo.
Silencio.
La conversación no da más de sí.
Pido otra ronda y esperamos a Fred veinte minutos más, pero ambos sabemos que no va a aparecer.
(Trato de contactar con él por cuarta o quinta vez en la noche: “Fred…n‘est pas disponible actuellement, veuillez réessayer plus tard…”. Merde!).
Nos vamos.
Bajamos por Dansaert sin cruzar palabra hasta la esquina con la rue Du Vieux Marché aux Grains y luego a la izquierda en el Quai aux Briques. Nos despedimos junto a la boca del metro de Ste. Catherine. Quiero decirle tantas cosas que no sé por dónde empezar.
Quiero pedirle que me deje acompañarla a casa.
Quiero decirle que este blog es, probablemente, lo más cerca que he estado nunca de crear algo verdaderamente original. Una OBRA, buena o mala (qué más da), después de no sé ya cuántos años de andar a salto de mata de la pintura a la poesía visual, la fotografía, el vídeo y de vuelta otra vez a la pintura. Perdido. Frustrado.
Quiero rogarle que participe de alguna manera. Que no me deje solo.
Quiero abrazarla.
Sin embargo, digo:
YO: ¿Vienes mañana a lo de Mira?
LIZ: ¿Al Corbeau? Ni de coña. Ya sabes lo que pienso de ese antro.
YO: Es su cumpleaños.
LIZ: Sobrevivirá.
YO: ¿Nos vemos el lunes, entonces?
LIZ: Who knows?
Etiquetas: L'Archiduc, Proyecto


















5 comentarios hasta ahora
Deje un comentario