31
Mar

(¿Un retrato-robot?)

   Escrito por: J. en Temporada 1

Torre Negra

Torre Negra

28 de marzo de 2009
(7, rue du Peuplier; 21:00 p.m.)

Hace una semana, después de haber buscado inútilmente a Fred por los pasillos de la Facultad un día sí y otro también, y patearme los bares y galerías del centro, estaba más que convencido de dar de baja al blog y dedicarme a otra cosa. Estudiar, por ejemplo.
(”Todo es mentira”, me repetía a mi mismo en plan mantra, decepcionado y confuso a partes iguales, mientras acababa de transcribir mi última conversación con Liz. Algo se había roto entre nosotros aquella noche, tal vez para siempre. Ya sólo quedaba levantar acta del desastre. “Ok, darling. Tú ganas. Se acabó”. Punto final.)
Hoy, sin embargo, pienso de otro modo. Han pasado cosas. Cosas a las que no presté demasiada atención en su momento pero que, vistas en perspectiva, conforman una especie de extraña causalidad.
Hoy, mal que me pese, tengo que volver a escribir.
Resumo:
El sábado siguiente a mi escenita con Liz, me presento en la fiesta de Mira, en el Corbeau, dispuesto a emborracharme y con la vaga esperanza de tropezarme con Fred y pedirle explicaciones. Por supuesto, no me da la ocasión. Fred es Fred.

YO: Feliz cumpleaños, Mira.
MIRA: Gracias, J. No tenías que haberte molestado. ¿Qué es?
YO: Ábrelo.
(Un ejemplar de las cartas de Van Gogh a su hermano Theo. Típico. Pero Mira lo agradece. Es una buena chica.)
MIRA: ¡Genial!
YO: ¿Te gusta?
MIRA: ¿A ti que te parece?
YO: Eres un encanto. Oye, ¿sabes algo de Fred?
MIRA: Estaba aquí hace un minuto. ¿No te has cruzado con él?
YO: No.
MIRA: Por lo visto, tenía prisa. Hola y adiós. Ya lo conoces. Fred es Fred. Nunca tiene tiempo para nadie que no sea él mismo.
YO: Fred es Fred.
MIRA: Por cierto, tu blogCool, man. ¿Qué es toda esa historia del dragón? ¿En qué andáis metidos?
YO: Ojalá lo supiera. ¿No te dijo dónde iba?
MIRA: Olvídalo. Le gusta perderse. Es su estilo.
YO: No me digas.
MIRA: Anda, ven. Te voy a presentar a un par de compatriotas. Maudits, como tú. Haréis buenas migas.
Jesús y Rosa. Dos exiliados más en este rincón oscuro de Europa.
Él es creativo en una agencia de publicidad. Ella, periodista. Como tantos otros, llegaron a Bruselas con una beca y todos los sueños del mundo hará cosa de seis años y acabaron quedándose. Como a tantos otros, la ciudad los atrapó.
Me gustan, claro.
Paso buena parte de la noche con ellos, bebiendo duro y hablando por los codos: arte y tecnología/la web como (r)evolución en la dialéctica emisor-receptor/sustitución del paradigma clásico: disolución de la autoría, democratización de los medios, etc. Y otra vez Beuys: “concepto ampliado de arte”. (A ratos, me parece estar oyendo a Fred). Por pura vocación y/o enfermedad, me dicen, mantienen al día una página con todo lo que se cuece en la ciudad. What’s on Art? Suena bien. Apunto la dirección en mi móvil.
Dos correligionarios más en este lugar olvidado del planeta.
Antes de que Mira me saque a bailar (”Ya está bien de arreglar el mundo, ¿no te parece?”), mis nuevos amigos se ofrecen para echarme una mano con el blog. Aspectos técnicos, contactos… Lo que sea. Quieren participar del proyecto. Tienen ideas, me dicen. Y yo no puedo negarme, a pesar de que ya empiezo a dudar seriamente de los delirios de Fred.
“Estamos en el mismo barco, ¿no?”, apunta Jesús a modo de despedida.
No sé si llego a contestarle. Mira me arrastra al centro de la tormenta y el local empieza a dar vueltas a nuestro alrededor. Cuerpos sudorosos, humo y luces rojas. Suena Temple of Love de Sisters of Mercy, su canción, y una especie de frenesí sexual se apodera de ella. Sus manos, tan blancas, dibujando extraños guarismos en el aire. Su boca, a un palmo escaso de mi boca. Contoneándose. Gustándose.

“In the temple of love you hide together
believing pain and fear outside…”

No puedo evitar sentirme como un completo idiota por seguir pensando en la tocapelotas de Liz.
Es verdad: soy un puto romántico.


“…But someone near you rides the weather
and the tears he cried will rain on walls
as wide as lovers’ eyes.”

Me dejo llevar hasta el final de la canción.
Sólo entonces, cuando logro zafarme de Mira y alcanzo a duras penas la barra para pedirme otra Duvel, reparo en aquel tipo. De pie, en un rincón, apurando a pequeños sorbos un vaso de ginebra o vodka. Observándolo todo. Observándome. Simplemente no encaja: debe de andar por los 60 años, aunque es fuerte y alto como un dios nórdico. Viste un viejo abrigo gris, un suéter de cuello vuelto, sucio y deshilachado, y unos pantalones demasiado cortos. Medio oculto tras una barba cobriza y montaraz, que en otro tiempo debió de ser pelirroja, su rostro anguloso y sanguíneo al estilo de Klaus Kinski parece una máscara. Un puto mendigo. ¿Qué cojones hace aquí?
Decido ir a su encuentro, no sé por qué. Pero cuando logro abrirme paso hasta su rincón, el tipo ha desaparecido. Salgo a la puerta del local y miro a izquierda y derecha.
Nada.
Empieza a llover. Me vuelvo a la fiesta y lo olvido.

(…)

Esa noche, sueño que camino a oscuras por un túnel. Busco a Liz. Puedo oír sus sollozos en la distancia, mezclados con mi propia respiración. ¿Está llorando? Tengo miedo. Sé que va a ocurrir algo malo y que no voy a ser capaz de evitarlo.
Hay alguien más ahí.
Y despierto.

(…)

Esbozo

Esbozo

Hace una semana, había dejado de creer en Fred.
Hoy, sin embargo, sé que comparto su locura.
Esta misma mañana, bajo hasta la Place du Samedi para tomar unos apuntes al carbón de la Torre Negra, un mamotreto del siglo XII medio escondido en las entrañas del hotel Novotel para solaz de japoneses con cámara y turistas varios. Un vestigio más, casi secreto, de la antigua ciudad.
No pienso en Liz ni en Fred. Sólo trabajo. Soy feliz. O algo parecido.
Sin embargo, apenas llevo diez minutos allí cuando vuelvo a tropezarme con aquel tipo. El mendigo del Corbeau. “Demasiada casualidad”, me digo. Y, cagado de miedo pero con el pulso firme, improviso un retrato para no volver a olvidarlo.
(¿Un retrato-robot?)
El hijo de puta parece darse cuenta. Posa para mí. Incluso se permite dedicarme una sonrisa cómplice. Intempestiva. Una sonrisa de hierro, templada en las mismísimas fraguas del Infierno. La sonrisa del dragón.
(Recojo mis bártulos y salgo para mi apartamento cagando leches. Sin mirar atrás).

(…)

Hace una semana, estaba convencido de que Fred nos había tomado el pelo.
Hoy, sin embrago, sé que se está escondiendo de algo. O alguien.
¿El mendigo?
Recibo un e-mail y empiezo a atar cabos:
DE: Fréderic Jamaer.
PARA: J.
ENVIADO: 28 de marzo de 2009, 13:00 h.
ASUNTO: Still alive!
Go on with the project. Don’t miss me. See you as soon as possible.
P.S.: Chase the dragon!

Tengo que hablar con Liz.

Pasa la voz:
  • Digg
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Google
  • LinkedIn
  • Live
  • MySpace
  • Technorati
  • TwitThis
  • Print this article!
  • E-mail this story to a friend!
Esta entrada fue escrita en Martes, Marzo 31st, 2009 a las 0:55 y está incluida en Temporada 1. Puede seguir cualquier comentario a esta entrada en el RSS 2.0 feed. Puede hacer un cometario, o trackback desde su propia página web.

15 comentarios hasta ahora

 1 

A ese tío lo he visto yo por aquí!!

31 Mar 2009 a las 1:25
W
 2 

Im this type I saw him the night he was with Enzo.You tell later.

31 Mar 2009 a las 11:45
 3 

Eh W! Te conozco? No recuerdo haber dejado a nadie una nota en un menú de bar… Enzo conoce a ese tipo?

31 Mar 2009 a las 13:37
W
 4 

J soy W,vivi en la Avenida Louis Lepoutre,cerca del busto de este Gran Maestro tan subrrealista como Bruselas,si,El Gran Julio Cortázar,en la esquina de Plaza Brugman.
Nos vimos en un día que estuvo favorecido por el Sol,algo inusual en la habitualmente lluviosa Bruselas.Y como decia Cortázar “En la vida no hay encuentros casuales”.Tengo que contarte algo sobre ese tipo que dibujaste.

31 Mar 2009 a las 16:16
J.V.Misffut
 5 

Hola J,Enhorabuena,me gusta,lo tengo en mis favoritos.Si encontrais la forma de entrar,joder no me dejeis fuera,quiero saber más de él.

31 Mar 2009 a las 22:10
W
 6 

Junto a ciudades como New Orleáns o Chicago, la capital europea es uno de los santuarios míticos del Jazz. El Jazz europeo no sería lo mismo sin Bruselas y sin Adolphe Sax, el creador del saxofón.
Un segundo, llaman a la puerta, ahora vuelvo…

01 Abr 2009 a las 13:03
Mira
 7 

Hombre, no sé si es une buena idea q pones todo esto en el internet.

Me da miedo que pones nuestros nombres. ¿Y el proyecto, que haces si un dia nos pasa algo malo?

¿No te da verguenza? No sabes guardar los secretos de tus amigos?

01 Abr 2009 a las 13:41
Marcos
 8 

W mira esto:
http://blog.eurostarshotels.com/%C2%BFnoches-en-bruselas-%C2%A1jazz
;-)

01 Abr 2009 a las 14:35
Fucsia
 9 

Esto es lo que nos hacía falta! Silencioso y discreto aunque observándolo todo…

querido tenant, esto promete… aunque me da que a M. le costará entender la narrativa. O no ;)

01 Abr 2009 a las 15:20
W
 10 

Marcos esto es para darse una escapadita, http://www.brusselsjazzmarathon.be/ Yo estaré allí. ;)

01 Abr 2009 a las 17:11
J.V.M
 11 

¿Sólo me pasa a mí o esto engancha? Me habéis cagado un poquito con eso de los nombres.

01 Abr 2009 a las 21:17
Marcos
 12 

J.V.M, a mí me pasa igual! Quiero otra nueva entrada ya!!!!! :-)

02 Abr 2009 a las 11:00
Matilde
 13 

No sé como lo haréis, pero en mi país, tuve que viajar al centro de la tierra para encontrar al dragón … Good luck!

Ah! y enhorabuena por esta apasionante historia!

03 Abr 2009 a las 9:00
Serafín Moreno
 14 

quid pro quo jesús

03 Abr 2009 a las 21:29
anne of green gables
 15 

Tiene toa la cara de Archimboldi.

06 May 2009 a las 17:31

Deje un comentario

Nombre (*)
eMail (will not be published) (*)
URL
Comentario